Estar sin pareja

No sé estar sin pareja

¿Has tenido varias relaciones encadenadas? ¿Te sientes como un niño pequeño, vulnerable y desamparado cuando no cuentas con una pareja? ¿Algún amigo te ha contado lo insoportable que le resulta la soltería?

“Tras mi última relación me sentía sola, no deseaba estar y sentirme así. A los dos meses conocí a Alberto, pensé que sería la persona ideal para que la soledad y la tristeza desaparecieran y me devolviera la alegría, pero nuevamente fue un fracaso”, comenta Ana.

En muchas ocasiones nos lanzamos a nuevas aventuras amorosas sin analizar antes el por qué no funcionaron las anteriores. Esta situación afecta negativamente tanto a nuestra autoestima como a nuestra estabilidad emocional.

¿Por qué tantas relaciones seguidas y fallidas?

Sandra acababa de ser abandonada por su pareja. Al cabo de unos días conoció a Jorge, hablaron durante horas e intercambiaron teléfonos para seguir en contacto. Meses después compartían piso. Sandra no quería sentirse sola, anhelaba la fase de enamoramiento que un día vivió en su anterior relación y deseaba volver a sentirse así. Tras 4 meses intensos la relación llegó a su fin; la poca base que existía superó a la pasión del inicio y la atracción mutua.


Los amores breves y repetidos vienen a cubrir necesidades inconscientes entre las que pueden encontrarse la soledad, el deseo de ser querido así como conflictos anteriores no superados. Es necesario analizarlos y superarlos para poder sentirse bien con uno mismo y disfrutar sin presión de las relaciones sociales.

Motivos inconscientes

Este deseo ciego por encontrar pareja podría venir a tapar soledades y a llenar vacíos de autoestima. Solo queriéndote a ti mismo serás libre para disfrutar de la vida y de lo que ésta puede ofrecerte.

En ocasiones es la propia sociedad la que nos lleva a pensar que estar en pareja es la situación imprescindible e ideal. Esto puede generar cierta ansiedad y preocupación cuando llegada cierta edad no se tiene una relación gratificante. “Mejor sólo que mal acompañado” es un pensamiento que puede llevarnos a permanecer en una relación por el miedo a la soledad y a valorarnos no por lo que somos sino no por nuestra situación sentimental.

Reflexiones importantes…

Valora la posibilidad de disfrutar de determinados momentos de soledad y cuestiónate el término soledad como algo estrictamente negativo. La seguridad en un mismo y la ausencia del miedo a la soledad cambia radicalmente el malestar del “estar sólo” y las posibilidades de disfrutar del momento presente

¿Necesitas pareja para ser feliz? Aprende primero a serlo por ti mismo. Para conseguir que las demás personas te dispensen cariño y respeto, comienza por otorgártelo a ti mismo.

No busques desesperadamente un sustituto. Disfruta de tu libertad. Olvida eso de “a rey muerto, rey puesto”. Buscar desesperadamente a alguien que sustituya a tu ex es un gran error. Puede ser una buena etapa para conocer gente nueva e interesante, con la que no tengas que adquirir ningún tipo de compromiso y te des tiempo para analizar antes de decidir.

Lo primero es ocuparse y profundizar en uno mismo. Empieza mirando lo que ocurre en tu interior. Además de saludable es imprescindible.

Los pensamientos afectan a tus emociones y acciones. Los pensamientos derrotistas, catastrofistas o que nos sumerjan deprimentemente en el pasado deben eliminarse e imponerse los pensamientos positivos y alentadores, valorar lo que ahora tenemos y no pudimos tener antes. Alimenta tu mente con pensamientos optimistas y constructivos y te irá mejor.

No ocultes las emociones, es bueno que hables con gente próxima.  Familiares y amistades pueden ser una excelente compañía cuando sientas que estar sólo no es lo que quieres.

Sácale provecho a este momento

Este es el momento en el que más tiempo puedes estar contigo mismo, conocerte y llevar a cabo cosas que no puedes hacer o son más difíciles, cuando se está en pareja.

Conocer gente nueva, viajar, apuntarse a cursos para los que nuca tuviste tiempo así como disfrutar de tus viejos amigos son algunas de las cosas que puedes retomar.

El tomar las decisiones por y para ti mismo te ayudará a desarrollar una independencia y autosuficiencia, algo que aumentará tu autoestima.

No tengas miedo a estar sólo/a. Es aconsejable saber también disfrutar de las actividades que realizamos en solitario. Puede que en un principio te cueste un cierto trabajo el desarrollar sólo actividades que solías realizar en pareja o en compañía, pero con el tiempo se comenzarás a valorar este estado y todas las experiencias diferentes que aporta. Una ración de  endorfinas. Existen estudios que indican la importancia de estas hormonas en los estados emocionales. Su beneficio, la sensación de bienestar y felicidad que aportan, pueden conseguirse practicando deporte, abrazando a seres queridos, recibiendo un masaje…

Utiliza este valioso tiempo para conocerte más.

Una visión más amplia. Salir enriquecido con la soltería

“La soltería me ha fortalecido, aunque fue un proceso que en un principio me costó asimilar”.

“Mis relaciones anteriores me han aportado cosas buenas y malas, siempre es mejor aprender de los errores corrigiéndolos y creciendo como persona. Salir enriquecido de esta situación y disfrutar del presente con todas las ventajas que me ofrece ser soltero” afirma Jesús.

Una etapa sin pareja sirve para aprender sobre los errores que han llevado al fracaso de parejas anteriores.

La importancia de ser independientes

Existe cierta tendencia a equiparar la independencia a la soledad. La idea de que  aquella conlleva soledad es falsa. La independencia posibilita una relación creativa y relajada con una misma. Solo siendo independiente y autónoma podrás complementarte con alguien. Pero la libertad asusta ¿verdad? La libertad exige que seamos auténticas y sinceras con nosotras mismas y hagamos frente a nuestros miedos.

Nacho comentaba a sus amigos “No es la idea de estar sin pareja lo que me da miedo, sino la idea a sentirme sólo”.

Debemos enfrentarnos con la realidad de un mundo de adultos en el que principalmente nosotros somos responsables de nuestro bienestar. A veces, en nuestro interior, no lo acabamos de  aceptar, aunque de palabra lo defendamos; responsabilízate de tu vida, no esperes a que alguien le dé un sentido. Tenemos que aceptar que el otro no puede cubrir nuestros anhelos y que, por supuesto, no va a compensar nuestras carencias.

“No tenía ni idea de qué clase de hombre me interesaba o era bueno para mí, ni lo que él podía aportarme, solo sabía que no quería estar sola. Este miedo no me dejaba disfrutar de la relación”, comenta Lucía.

La etapa de estar sin pareja es un momento propicio para aprender y analizar los errores que han tendido lugar en anteriores relaciones, analizar las propias necesidades así como para conectar con uno mismo disfrutando de la propia compañía.

“Hasta varios meses después de acabar mi relación con Sandra no pude ver y entender lo que pasó realmente entre nosotros; antes no estaba preparado y me agobiaba por ello. Sólo cuando estuve tranquilo conmigo mismo y disfruté del momento que estaba viviendo pude ver las cosas como eran y aprender sobre las relaciones de pareja y sobre mí mismo”, comenta Daniel.

Vive este momento, dirige tus energías hacia lo que tienes entre manos y confía en que la vida siempre puede sorprenderte gratamente, siempre y cuando estés preparado.

Si crees que estas pautas te pueden ayudar, pero no son suficientes, no dejes de consultar a un especialista. Este te ayudará a crear las habilidades necesarias para manejar esta situación.

Recuerda que solo conociéndote y queriéndote a ti mismo serás libre para disfrutar del momento presente. Así que ya sabes ¡carpe diem!

                                                                           Susana Martínez Lahuerta

                                                                           Psicóloga

 

+ Sobre el tema:

  • Manual de ejercicio de sentirse bien. David Burns. Paidós Autoayuda.
  • Los seis pilares de la autoestima. Branden. Editorial Temas de Hoy.
  • Nuestra felicidad. Luis Rojas Marcos. Espasa Calpe         
  • Educar los sentimientos. Alfonso Aguilo. Ediciones palabra
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