La llegada del hermanito

Ayúdale a superar la llegada de su hermanito

Una reacción natural

Javier acaba de tener su primer hermanito y hasta ahora había sido el rey de la casa contando con la exclusiva atención de sus papás así como de sus abuelos y tíos. Desde hace unos meses sus padres han observado en Javier algunos cambios: está más mimoso, especialmente con su mamá, tiene más rabietas, su lenguaje es más infantil, se muestra más desobediente…

Al nacer el segundo hermano, los celos del mayor son inevitables. Es una reacción normal, el mayor de la casa se siente inseguro, tiene dudas y piensa que todo el cariño, atención y afecto recibido hasta ahora por sus padres va a ir destinado al bebé. En menos ocasiones ocurre que el pequeño puede tener celos del hermano mayor ya que envidia las capacidades y habilidades que posee.

Los celos son un estadio relativamente normal que hay que superar y no tienen importancia sin son circunstanciales y pasajeros pero hemos de prestarles atención cuando alteren la convivencia y el desarrollo normal del niño. Éstos pueden manifestarse en diferente intensidad y forma según la edad del hijo mayor, afectando especialmente a niños menores de cinco años:

    • Cuando hay mucha diferencia de edad el mayor puede mimar excesivamente a su hermanito  pudiendo volverlo dependiente y consentido. Es importante evitar cargar al niño con la responsabilidad del hermano menor.
    • Cuando hay poca diferencia de edad, si el mayor tiene entre 18 meses y 4 años, es cuando más se agudiza la sensibilidad ante el nacimiento de un nuevo hermano.
Cómo puede manifestarlos

Cada niño vivencia de diferente manera este gran cambio que le supone en su vida y los comportamientos pueden variar según las características singulares y personalidad: se pueden mostrar especialmente sensibles, llorosos y cariñosos así como nerviosos, rebeldes y pegones. Te en cuenta estos posibles cambios:

      • Regresión a etapas anteriores superadas: reclama de nuevo el chupete, pide que le pongan el pañal, se hace pis, su lenguaje se infantiliza, se chupa el dedo…
      • Se muestra desobediente: en estos casos el niño se inclina por llamar la atención de los mayores negándose a realizar las normas indicadas; “no quiero”, “siempre yo…”, “a él no le decís nada…”
      • Puede mostrarse más llorón y sensible por el reciente acontecimiento ya que se siente abrumado y necesita más tiempo para asimilarlo mejor.
      • Cambios en el apetito: come menos y se niega a probar alimentos que antes demandaba.
      • Alteraciones en la rutina del sueño: pide dormir en la cama de los papás o tienen lugar bastantes llamadas en medio de la noche solicitando la presencia de uno de los papás.
      • Irritable y nervioso por sentirse inseguro y algo ansioso por no controlar la reciente situación novedosa.
      • Puede mostrar “agresividad” dirigida al principio contra la madre y posteriormente contra el hermano.

Estos aspectos anteriores pueden alternarse con una afectuosidad excesiva hacia el bebé, esto nos indicará que el pequeño gradualmente está aceptando la situación aunque como es de esperar necesita tiempo así como vuestra paciencia y comprensión.

El apoyo de los papás

Vuestro apoyo, entendimiento y cariño serán básicos para que vuestro hijo supere sin ninguna dificultad esta novedosa situación. Para facilitárselo tened en cuenta estas pautas:

        • Hacedle partícipe de los cuidados del bebé: “Ven a ayudar a la mamá, ya verás que bien lo vas a hacer”
        • Hablad juntos acerca de lo bien que lo pasarán cuando su hermanito sea más mayor y la cantidad de cosas que le va a poder enseñar.
        • Si su lenguaje se lo permite, ayudadle a expresar sus sentimientos negativos para encauzarlos de manera constructiva.
        • Si verbalmente no posee capacidad para expresarse, el dibujo, el juego libre así como que le leas cuentos en los que pueda identificarse con el personaje le ayudarán mucho.
        • Enseñadle fotos de cuando él era un bebé para que vea que era igual de pequeñito y que recibía los mismos cuidados que recibe ahora su hermano pequeño.
        • Reservad un rato diario especial para él. Demostradle que sigue siendo único y especial.

 

Antes de la llegada del bebé…

Para ayudar a vuestro hijo a asimilar mejor la llegada de su hermanito es importante que meses antes le vayáis anticipando los cambios que van a hacerse haciéndole también partícipe de éstos.

La preparación ayudará a vuestro hijo aunque no por ello se evitan los celos. Aunque lo comprenda todo racionalmente se puede sentir abrumado emocionalmente. Lo fundamental en la preparación es otorgar al niño un tiempo para que asimile gradualmente los cambios.

Para favorecer este aspecto todos juntos podéis ir realizando los cambios: reorganización de las habitaciones, decoración, compras para el bebé. Si el quiere puede elegir el papel de su nueva habitación o comprar algunos juguetes o posters nuevos para su habitación de mayor. Si el niño necesita ser cambiado de habitación, lo haremos meses antes ya que así no asociará el cambio a la llegada del bebé y no le culpará.

Poder hablar meses antes de la llegada con su hermanito le hará sentirse más cercando a él y como “algo” que también es suyo. Por ello, a partir del quinto o sexto mes de embarazo, cuando tu tripa ya se más notable, anímale a ello. Pídele que cante su música favorita a su hermanito o que le cuente un cuento antes de dormir.

Un aspecto muy importante a cuidar si has de ausentarte uno o dos días previos en el hospital es despedirse de él y explicarle cuando va a poder venir a verte. Si el papá no puede ocuparse del cuidado del niño es importante que la persona que vaya a permanecer junto a él, especialmente hasta que la mamá vuelva a casa, sea cercana y conocida ya que le aportará seguridad y tranquilidad durante estos días. Cuando acuda al hospital tenle preparada un regalito que le ha habrá traído su hermano.

 

La llegada a casa

La vuelta a casa exige mucho tacto por parte de los papás, mostradle lo contentos que estáis de volver todos juntos a casa animándole a colaborar, dentro de lo posible, en las actividades referidas al cuidado de su hermanito. Si le involucramos en aspectos sencillos se sentirá importante y verá que le valoramos.

Es importante que intentéis mantener la rutina del niño tras el nacimiento. Tened presente los horarios y actividades de vuestro hijo antes de la llegada del bebé. Si hay que hacer un cambio, hacedlo antes de que nazca el peque. No olvidéis jugar con el mayor, ayudarle a hacer los deberes, pasear un ratito juntos, prepararle su merienda preferida, el cuento de antes de irse a dormir, abrazarle y besarle como siempre….

Todo no son pérdidas

Este nuevo acontecimiento no supone únicamente emociones y aspectos negativos para tu hijo sino que le ayudará a madurar así como a aumentar su autoestima, ¿En que aspectos le ayuda a superarse a tu hijo este cambio en su vida?

        • Aprende a tolerar mejor las frustraciones ya que no todo gira en torno a él y esto le beneficia muchísimo en su desarrollo hacia posteriores años.
        • Disfruta y aprende copiando los comportamientos de sus papás: limpiar los moquitos de su hermano, ayudarle a bañarse… Esta imitación le hace ganar en madurez y responsabilidad.
        • Aprende a compartir, y aunque al principio le cueste, llega a disfrutar jugando junto a su hermano.
        • Egocentrismo: es más sano preocuparse por los demás que únicamente preocuparse por sí mismo.
        • Desarrolla la empatía ya que aprende a ponerse en el lugar de los otros asimilando y entendiendo mejor los sentimientos ajenos.
        • Aumenta su autoestima ya que se siente útil: le ayuda en los deberes, le lleva al cole…

Le ayudas sí… 

        • Le das el tiempo y cariño necesario para asimilar este gran cambio..
        • Introduce los cambios que tengan lugar poco a poco.
        • Pregúntale acerca de sus actividades diarias: cole, amiguitos…
        • Refuerza sus conductas positivas ya que son incompatibles con la reacción de celos e ignora si es posible las inadecuadas.
        • Escúchale y ayúdale a exteriorizar sus vivencias negativas.
        • Explícale que lo queréis igual que a su hermanito pero que al ser pequeño necesita más atención como le paso a él cuando nació. Como son muchas cosas las que hay que hacer puede ayudarte en esta labor.

No le ayudas si…

        • Optas por frases del estilo “te queremos más a ti” ya que podrían crearle envidia, rivalidad e inseguridad. Con el tiempo puede llegar a plantearse si se le han dirigido a su hermano frases de este estilo.
        • Te sientes culpable de como se siente. La labor de los papás es de prevenir y encaminar.
        • Le comparas con el bebé. Hay que atender las diferentes necesidades de ambos.
        • Tomas una actitud demasiado represora o permisiva con él. Las mismas normas que existían hasta entonces así como la educación recibida hasta ahora es la que tiene que seguir imperando en casa.
        • Le hablas negativamente: “desde que ha nacido tu hermanito te portas mal”. Háblale en positivo “¡Qué bien! ¡Eres el mayor y vas a poder enseñarle muchas cosas y ayudar a la mama!”
        • Desatiendes las necesidades del bebé por atender sus llamadas de atención. Interpretaría que portándose mal consigue su objetivo: tener a los papás pendientes de él constantemente.

 Este gran cambio para vuestro hijo le ayudará a ser una persona que sepa querer y a no depender de los demás, aspecto básico en el desarrollo de una buena autoestima. Con vuestra comprensión, paciencia y cariño logrará lo que sin duda será una situación que en un futuro próximo le llenará de felicidad; tener un hermanito.

Especialmente hasta los seis años, los cuentos pueden ser un gran aliado de vuestro hijo ya que le ayudarán a comprender y asimilar mejor el nacimiento de su hermanito así como las emociones sentidas. Para los papás también existen libros que pueden guiaros para tener más herramientas para conducir este momento:

Para vuestro hijo:

¡Yo soy el mayor! , B. Ibarrola, Editorial SM.

Para los papás:

¡Jo siempre él!, Soluciones a los celos infantiles. Ediciones Alfaguara. Adele Faber.

 

                                Susana Martínez Lahuerta: Psicóloga y especialista en Educación Infantil.