Niños que quieren todo

¡Cómprame, cómprame!         

Con bastante frecuencia, los padres oyen de sus hijos frases como: “¡mamaaa, papaaa, cómprame!, ¡quiero, quiero, quiero!… Algunos niños, a medida que crecen, se convierten en “pedigüeños”. Lo quieren todo y lo quieren ya.  En muchos casos, si no lo obtienen, incluso patalean y chillan hasta conseguirlo.

¿Cómo podemos actuar?

Para que este tipo de conductas remita, no debéis ceder ante su insistencia y establecer unas reglas razonables.

Lo adecuado es que, con mucha calma y paciencia, le expliquéis que hay cosas que sí se pueden comprar y otras que no, tratando de darle un sentido positivo a los límites. Explicadle el por qué y ofrecedle algo más saludable a cambio: “no podemos comprar caramelos ahora, ya que en un rato vamos a cenar, pero tendrás tu postre preferido, ¡natillas! Es importante que no cedáis manteniendo vuestra postura hasta el final.

Una buena idea es que hagáis una lista de la compra antes de salir de casa para que vuestro pequeño se ajuste a comprar solo aquellas cosas necesarias. Podéis pedirle que sugiera uno o dos cosas añadiéndolas a la lista.

Si la mayoría de las ocasiones le dais lo que quiere para que se calle será capaz de manipular con sus rabietas. Ignorarlo cuando tengan lugar estos comportamientos y ofrecedle toda vuestra atención cuando trate de comunicarse de manera apropiada.

 

No obstante, es necesario que atendáis a vuestro hijo, no ignorando sistemáticamente sus peticiones ya que esto repercutiría negativamente en su autoestima. Finalmente si la decisión es no, es no. Si no hay ninguna razón para rechazar sus peticiones, ¿por qué no decir sí? Tanto negar como dar por sistema es contraproducente.

Pasar tiempo juntos será para él, el mejor regalo. Los niños pueden acostumbrarse fácilmente a recibir regalos y privilegios cuando los suplimos por nuestra presencia. Dedicarles tiempo, atención y cariño son ingredientes básicos.

Elogiar sus progresos. A medida que gradualmente consigas que abandone sus exigencias y aprenda a esperar lo que desea durante más tiempo,  asegúrate de alabar sus esfuerzos por su cooperación.

Si le enseñáis a desarrollar una tolerancia a la frustración progresivamente aprenderá a controlar sus emociones y peticiones, algo muy positivo para los más pequeños.

 ¿Por qué se comportan así?

Hasta los cinco años los niños son muy demandantes. Esto es así a causa de la mayor atención que requieren de sus padres y es una actitud normal y esperable es estas edades.

No entienden claramente el concepto del tiempo teniendo una sensación de urgencia sobre sus necesidades y deseos. Quieren algo y lo quieren ahora. Enseñándole a esperar turnos y compartiendo le ayudaréis a aprender estas habilidades.

Para no fomentar un materialismo…

Racionar los juguetes y regalos. Si posee y recibe muchos, no valorará el esfuerzo que habéis realizado y por ello pedirá sin límites.

No es necesario comprar el último juguete anunciado en televisión ni el más caro. Debido a su gran imaginación, una simple caja puede servirles de gran entretenimiento.

Podéis fabricar muchas cosas sin necesidad de comprarlas: invitaciones para cumpleaños, juegos o regalos para sus amiguitos o miembros de la familia.

No le inculquéis la filosofía de usar y tirar. Hay muchas cosas que son duraderas y debe cuidarlas.

Vigilar el tiempo que pasa ante la televisión, evitando así que se deje influir en  exceso por la publicidad. Podéis despertadle un interés por otro tipo de juegos comentándole, por ejemplo, a que jugabais a su edad.

Habladle de la suerte que tiene  recordándole que otros niños no tienen nada.

El mejor  regalo no tiene porqué ser caro, es más, también puede ser gratis: ir a la montaña,  jugar juntos, leer un cuento…

Enséñale a compartir

A los 3 y 4 años ya están más dispuestos a compartir, ya que el jugar con otros niños les empieza a llamar la atención.

Jugar con vuestro hijo a juegos donde se trabaje la socialización y el esperar turnos.

Organizar actividades con otros niños; rompecabezas, dibujos en conjuntos, disfrazarse.

No prestes sus juguetes a nadie sin antes preguntarle, esto lo haría sentirse inseguro y posteriormente negarse a hacerlo. No hay que preocuparse si todavía le cuesta prestar sus juguetes, es natural. No lo forcéis. Con vuestra ayuda y, a medida que crezca, irá comprendiendo este significado.

                                                                                           Susana Martínez

                                                                                           Psicóloga